Soii rara pero original, odiame o amame ♥
En las puertas de tu mundo
Te he visto imaginada y arropada de los múltiples pliegues de los sueños en mis noches pasadas, con la puntualidad de una estrella cada día, hermosa y con la distancia justa para no tocarte aún. Te veo, arrojando miradas imposibles como si fueran parte de un sedal de una pequeña caña de pescar llegando a un mar abierto, con la esperanza de poder cambiar cada instante de un presente que frenético corre a tus brazos para abordar los días en los que aprendamos el uno del otro.
Cada vez que cierro los ojos regreso al lugar donde nos escondemos y cuando los abro de nuevo solo me llega del pasado un puntito de ilusión para alimentar la esperanza de saberte mía.
Tengo la nostalgia merecida del que no olvida ni un solo beso, aunque nunca hubieran sido, pues hasta con el aire que respiro me voy llenando de ti.
Para todos los amantes hay un momento en el que llegan a un umbral de locura, a una marca lejana que te dice que si no vuelves dormirás enredado en historias de pasiones y pesadillas que atormentan más allá de la carne. Voy acercándome a ese margen y por cada paso una decisión imprecisa me acelera o me frena, me revuelve los sentimientos y deja en mis brazos un bebe dormido y un futuro lleno de vida.
Nada confunde, los momentos en los que uno duda van disipándose y se convierten en el escultor de un ídolo para adorarlo en los momentos en los que uno desparece con la soledad.
En tu compañia
n tu compañía los segundos son latidos, a veces distantes para contemplarte y en momentos tan rápidos que me podría llenar de ti en instantes, latidos como tormentas, latidos que llaman a golpes la puerta de tu cielo para que la abras y encontremos, la paz, la inquietud, la impaciencia, los ropajes con los que cubrirnos hechos de  tejidos de oro fino y los otros, los que simplemente nos dejan ver transparentes cada parte de nosotros, cada rincón.
Cada palabra en tu compañía es un beso dormido al que despertar con el interrogante del cariño, es el labio que suavemente se multiplica con caricias hacia el deseo.
Cada gesto es una invitación a mirarte de nuevo, cada una de tus manos aleteando sobre nuestro aire es una paloma mensajera que termina posándose en mis brazos, para decirme aquellas cosas que las palabras no pueden.
Solo sé que estás, aunque me convierta en estatua el respirar de tu pecho vuelve a hacerme de carne y a regalarme los sentidos para conocer más aún de ti, para encontrarte cada vez que quiero volver a mirarte.
Acompañar tu cintura en un paseo circular, mientras giras en la palma de mi mano y dejas que el aroma de tu cabello llene los espacios que dejan nuestro encuentro, mientras busco certero un diminuto beso en tu hombro desnudo.
En tu compañía soy un espantapájaros de tus pesadillas, soy el héroe de tu destino, la copa de vino que se va llenando antes de la fiesta.
A tu lado solo soy yo, el lienzo en blanco sobre el que dibujas, una varita mágica con la que invocar la mejor de las sonrisas en cada momento, solo soy una estrella que se ve dibujada en el cielo por tu luz.
En la orilla, día treinta


Hay veces que el llanto es pesado, y lágrimas como piedras caen al suelo, pero después no me siento más ligero. 

Hoy me sorprendí viéndome en el rebote visual de un espejo y el cristal de mi ventana, no esperaba verme y me encontré extraño, como si faltara algo, como si la vida se me fuera yendo y nada me hubiera avisado.

Ya tu figura es solo humo y solo respiro aire puro, el aire de otros pulmones que me susurran lo que quiero escuchar.

A veces el llanto te ahoga como si unas manos fuertes de agua te apretasen la garganta y entonces descargas tu pena en sollozos silenciosos o con el sonido de una vocal inexistente que se escapa de tu pecho, de tu alma.

Tengo en mi orilla nombrada las armas que me defienden y tengo las herramientas para ser el ingeniero de mi futuro, tengo la piel llena de recuerdos de donde estuve, de quien ame y de quien quise amar y no pude.

En ocasiones me invade el cansancio de reconstruirme una y otra vez, de no mantener la solidez de la esperanza, pero sobre todo de temerla a ella, a la que siempre he odiado y he tratado de espantar de mi entorno, a la amarga soledad.

A lo largo de mi vida he perdido tantos abrazos por no saber a quien dárselos, por no estar atento y abrir los brazos. 

Hoy no llevo nada a ningún lado, no soy portador de ninguna semilla y no busco el Edén, solo duermo aferrado al lecho del olvido esperando que se abra la puerta y un golpe de aire fresco me de una razón para seguir caminando.

Soy como aquella baldosa que sobresale en la acera y hace caer a los despistados, a los que tienen prisa y saben donde van.

Cada día cuando duermo muero, pero al día siguiente no he renacido. Cada día cuando duermo tengo la ilusión que en mi despertar alguien me dé el abrazo que me haga olvidar todos los demás que nunca tuve.

sueño

Ayer uno de mis sueños mas grandes era acompasar al latido de tu pecho el susurro de mis besos, dormir en el nido de tus ideas, ser tu parte mas reclamada, ser el nombre que se mezcla en tus letanías cuando el cansancio te vence al final del día y el primero que pronuncias cuando amaneces iluminada por un rayo de sol. Hoy ese sueño es mucho más, es la dicha de no dejar la cercanía de otros sueños, de los tuyos.